Según la sabiduría de la Cabalá, el enojo deriva del desequilibrio. El dominio del ego en una persona, distorsiona su imagen del mundo. Se siente incapaz de controlar una situación y requiere la influencia de un ambiente tranquilo para calmarlo. El entorno debe ayudarle a sobreponerse al enojo. Todo lo que nos sucede es un juego que llega de arriba y nos dirige para ascender cada vez más y más.