Fuimos desarrollados por el poder egoísta, el deseo de disfrutar todo lo posible. Necesitamos una revolución en la consciencia de la naturaleza humana, de recibir para nosotros mismos a dar a los demás. A diferencia de los intentos anteriores de cambiar la naturaleza humana con un lavado de cerebro forzado, esta revolución se basa en un cambio en nuestra actitud mutua y en descubrir la fuerza superior. La fuerza superior se encuentra dentro de la naturaleza y tiene el poder de abrir nuestros ojos para que podamos ver la eternidad en nuestra conexión.