Parece que el dinero puede comprarlo todo y que es el mejor recurso para obtener lo que queremos. Aun así, hemos llegado a la primera generación que desprecia el dinero. Está redefiniendo la idea de estar en desventaja. Está pasando de un enfoque en materialismo a un enfoque en espiritualidad. El nuevo trabajo es trabajar en nosotros mismos y lograr la capacidad mutua de cumplir los deseos de todos.