Los expertos dicen que, si entendiéramos el origen psicológico de la pereza, podríamos ayudarnos a superarla. La forma más eficaz de vencer la pereza es aumentar la importancia de lo que queremos o tenemos que hacer. La pereza es un mecanismo de seguridad natural que nos impide hacer demasiadas cosas destructivas. La pereza es buena y sería mejor si la gente fuera aún más perezosa, haría menos cosas malas en el mundo. Sólo deberíamos invertir en conexión, en buenas relaciones con los demás y en ayuda mutua. En todo lo demás deberíamos ser perezosos. En lo demás, debemos hacer lo que aconseja la Torá, "Siéntate y no hagas nada, es mejor"