"Entre la ocupación y el apartheid", fue el nombre de una reunión celebrada por partidos de izquierda en el parlamento israelí. El encuentro provocó serios enfrentamientos entre miembros del partido, de derecha e izquierda, quienes expresaron lo inconcebible que era que se permitiera que este evento se realizara en el parlamento israelí y acusaron a los judíos y al Estado democrático de Israel, de apartheid.
La nación de Israel desea vivir en amistad mutua con otras naciones, sin embargo, el problema parece ser que, parte de la población árabe no puede aceptar la presencia de Israel aquí en la tierra de Israel. Esto indica claramente que no somos los racistas y no se nos debe culpar del racismo que se percibe.
¿Cuál es la solución a este racismo? Si comenzamos a conectarnos unos con otros, forzaremos, obligaremos al mundo entero a conectarse. Es decir, que la lejanía, el odio, el rechazo dentro de la nación de Israel, es el problema directo del mundo entero.
Los judíos tienen el potencial de resolver todo el problema del racismo en todo el mundo. Todo depende de nuestra capacidad para construir relaciones armónicas entre nosotros, los judíos. Por eso, no es importante lo que suceda con nuestros vecinos árabes ni con su aparentemente buen nivel de vida en el Estado de Israel, en comparación con otros países del Medio Oriente. Eso no tiene importancia, el odio entre los judíos debe desaparecer y hasta entonces, en esa medida, el odio entre las naciones y entre la gente en el mundo desaparecerá también.
La realidad se construye de tal manera, que estamos en el centro del escenario y si seguimos cierta ley, si nos tratamos unos a otros de cierta manera y cumplimos cierta regla, se extenderá a todos. Ni siquiera se trata de que tengamos que dejar Judea ni Samaria, para ser reubicados, como dicen algunos, para que prevalezca la paz. Esta no es la solución en absoluto, todo lo que se necesita es que nos enfoquemos sólo en nuestra existencia, en nuestra conexión. Si nosotros los judíos corregimos nuestra conexión, seguramente influiremos en la actitud de todas las naciones hacia Israel y en la actitud entre ellas.
Por un lado, están los que ofrecen una solución diferente, como está escrito "Por siempre, viviremos con la espada", como para sellar nuestro destino. No tiene sentido confiar en ningún acuerdo de paz con los árabes ni fortalecer nuestro ejército ni prepararlo para la defensa. Por otro lado, hay quienes dicen que quizás el problema es que no sabemos explicarle al mundo lo que realmente sucede aquí en Israel.
El mundo no quiere escuchar ideas ni explicaciones inteligentes nuestras. Lo que quiere es ver que nos convirtamos en una fuerza positiva y que funcionemos como esa fuerza positiva en este mundo. Si no lo hacemos, dañamos al mundo. La nación de Israel siempre estará en medio, representada como la causa del bien o del mal.
No tenemos opción. Tenemos que reconocerlo y trabajar en la conexión, acercarnos unos a otros. Al hacerlo, todo será grandioso para nosotros y para el mundo. Pero, si no lo hacemos, las cosas se pondrán mal para nosotros y para el mundo. Me dirijo a los judíos y les digo: "Acerquémonos y construyamos las relaciones correctas y adecuadas entre nosotros. Y así, de seguro, de la forma más corta y directa, tendremos influencia en las naciones del mundo. En el mundo entero".
Este enfoque suena muy condescendiente. Da a los judíos una fuerza que nadie más tiene. ¡Exactamente! Muéstrame alguna otra nación de 15 millones de habitantes, de la que todos hablen, en la que todos estén centrados, que todos vean, odien, hayan rechazado por miles de años. De hecho, somos especiales, para bien o para mal.
Y aparentemente empeora todo el tiempo. Pero tratemos de mejorar, si 15 millones se conectan aquí, el mundo también se conecta, así de simple. Si luchan entre ellos, el mundo también está en conflicto.
Está dando una visión general muy diferente, muy revolucionaria. ¿Cómo podemos ver todo lo que sucede en nuestra vida desde este punto de vista interno, qué tipo de lentes debo ponerme para ver las cosas internamente como usted las ve? Veo toda la realidad de la forma en que está construida, la forma en que todas sus partes están interconectadas. Veo que está la fuerza superior en el centro y debajo de ella, está este grupo que se formó en la antigua Babilonia, bajo Abraham. Y desde entonces, este grupo sólo ha tenido la misión que alcanzar: "Ama al otro como a ti mismo". Y que esta fuerza se extienda de ellos al resto del mundo.
El amor es la fuerza más grande, es la fuerza superior.