Nuestra vida de reciprocidad existió por muchas generaciones hasta la destrucción del Templo, que fue resultado del odio infundado. La impresión de conexión está grabada en nosotros. Un niño judío nunca es arrojado a la calle, como en otros pueblos. Siempre ha habido responsabilidad mutua. En este día conmemorativo de los soldados caídos, hay un despertar general del sentido de conexión, responsabilidad mutua y unidad en el pueblo. Se descubre nuestra raíz de conexión, que es muy fuerte y poderosa. Brilla en el interior y nos controla. El poder que una vez nos conectó como una persona con un corazón, es revelado y despierta una vitalidad especial y noble entre nosotros.