La naturaleza humana es egoísta y cada uno tiene sus propios intereses, así que no hay posibilidad de que alguna vez alcancemos un Estado en el que gobierne el pueblo. Sólo ascendiendo por encima del egoísmo, el pueblo puede llegar a ser soberano, reemplazar a sus líderes y avanzar hacia la conexión. En un Estado conectado, no hay minoría ni mayoría, no hay intereses y todos aspiran a mayor conexión y amor mutuo. La sociedad se asegurará de que cada uno reciba lo que necesita, de acuerdo con la regla de “ama a tus amigos como a ti mismo” y todos contribuirán con su parte a la sociedad.