Cada nación tiene su propia prueba por escrito de que es la nación elegida. Nosotros los israelíes no pensamos que seamos elegidos, pero el mundo nos fuerza a reconocerlo. La sabiduría de la Cabalá, es decir la Torá oral, nos enseña a llegar a conocer al director de nuestra vida. Sin esta intención, no entendemos una palabra de lo que está escrito, de acuerdo a su verdadero contenido interno y sufrimos como resultado. La ley general de, “ama a tu prójimo como a ti mismo” requiere de un cambio interno, de estar dentro de uno mismo a estar en el interior de otros.