El ego humano nos hace diferentes de los animales y el resto de la naturaleza. Nuestro deseo de controlar el entorno a nuestro gusto puede ser destructivo, el resto de la naturaleza opera de acuerdo con el instinto y se mantiene equilibrado. Podemos ser parte del sistema equilibrado e integral si adaptar nuestros corazones y mentes haciendo esfuerzos conscientes para conectarnos con los demás. Podemos convertirnos en parte del gran pensamiento que maneja todo en la vida si nos relacionamos con todo y todos, con amor.