Cuando las madres se conectan con otras, recibimos apoyo de una fuerza especial de la naturaleza que protegerá de los problemas a todos los hijos. Estamos destruyendo el mundo en el que vivirán nuestros hijos y nietos. Vivimos en una época de indiferencia y de maldad. Nuestra preocupación por nuestros hijos no los protegerá del abuso y los arranques egoístas recurrentes de los maestros del jardín de infantes. Sólo la fuerza de la conexión mutua creará el equilibrio entre todos.