El coronavirus no es un fenómeno que alguien creó de forma intencionada, más bien es el resultado del desequilibrio que los humanos impusieron en la naturaleza. En la naturaleza no hay ninguna criatura nociva, excepto el hombre, que piensa y actúa sólo para su propio beneficio. El propósito de nuestro desarrollo es diferenciar entre bueno y malo, adquirir libre albedrío y asemejarnos e identificarnos con el Creador. En ese estado, todos en el mundo entenderemos que estamos conectado a un sistema integral, dentro del cual está el Creador. La preparación para nosotros, es el deseo de estar conectados como un hombre con un corazón, para que cada uno sea sensible a todo lo demás. Que cada uno quiera usar toda su fuerza para bien de los demás y quiera que la fuerza de amor domine el mundo.