Tenemos que ganarnos la vida, pero la mayoría de nosotros no disfrutamos trabajar. El sueño americano se ha roto y carecemos de felicidad interior. La industria necesita reorganizarse de acuerdo a valores nuevos, más elevados, espirituales. El dinero continuará cambiando de forma de manera que la competencia se vuelva positiva, basada en el mutualismo y un deseo por la apreciación de las compañías.