¿Cómo puede alguien abusar de los niños?

¿Cómo puede alguien abusar de los niños?

21 de mar. de 2022
En las últimas semanas, en Israel, ha habido varios casos de niños y bebés que han sido maltratados por los profesores en las guardería. Es un fenómeno que conmocionó a mucha gente. En efecto, ¿cómo puede alguien abusar de niños y bebés indefensos? La Torá habla de estados aún peores a los que podría llegar la humanidad, en los que madres misericordiosas se comerían a sus propios hijos. El desarrollo está marcado por nuestro ego en constante crecimiento, que es exagerado en esta época. El ego, es decir, el deseo de disfrutar a costa de los demás, alcanzó proporciones tan grandes, que los horribles casos de abuso infantil aparecen cada vez más, mientras más egoístas y desapegados nos volvemos. Pero hay un método llamado "sabiduría de la Cábala", que puede enseñarnos a construir una sociedad que funcione correctamente, en la que aprendamos a superar el ego y a elevarnos por encima de él, para desarrollar conexiones positivas. Al aprender e implementar este método, podríamos lograr un estado en el que sintamos a los hijos de otros, no sólo como propios, incluso más cerca de lo que sentimos a nuestros hijos. ¿Por qué habríamos de sentirlo así? Porque con actitud positiva hacia los demás -y hacia los hijos de los demás- nos acercaremos a la fuerza positiva de la naturaleza que habita en nuestras conexiones. Nuestra actitud positiva nos permitirá conectarnos con la fuerza que habita en la naturaleza y esa conexión nos dará una sensación de plenitud, mucho mayor que la que sentimos actualmente. Tenemos que descubrir que la fuerza positiva de la naturaleza habita en las conexiones mutuas y tenemos la capacidad de revelar y conectar con esta fuerza. Hacerlo nos permitirá sentir amor por niños y bebés de otras personas y aún, sentirlos como nuestros propios hijos. Precisamente, esa es la razón por la que la sabiduría de la Cabalá se revela a escala masiva en nuestra era: sin sabiduría para conectarnos positivamente con los demás, por encima de nuestros impulsos egoístas, cuando el ego crece constantemente, podríamos terminar comiéndonos vivos unos a otros.