Recibimos una carta muy conmovedora: "Me decidí a escribirles después de un año y medio de ver sus videos. Todos me consideran buena, amable y empática, pero de repente me di cuenta de que no hay ni una pizca de amor en mí. La gente más cercana a mí sufre, pero no siento su dolor. Actúo con compasión, pero no la siento. No me gusta ser así, pero tengo miedo de admitirlo ante los demás". Transcripción de una plática entre el cabalista doctor Michael Laitman y Semion Vinokur.
Dr. Laitman: Si una persona se siente así, es que ya maduró. Como dice Eclesiastés, "El que aumenta el conocimiento, aumenta el dolor". Creció su conocimiento de lo que es, ser humano. Se dió cuenta de que la vida es miserable dentro del horrible estado llamado "egoísmo". Sufre por eso y es bueno.
Semion Vinokur: ¿Cómo puede no sufrir?
Dr. Laitman: Usa sus sentimientos negativos para elevarse por encima de ese estado. Siente que no tiene compasión por la gente cercana a ella. Es un buen comienzo. Ascender a un estado superior, significa más compasión y estar más cerca de la gente.
Pero no puede hacerlo por sí misma. El hombre no es el Creador, no puede encender un interruptor y de repente volverse compasiva y poder amar. Sólo podemos aconsejarle algunas técnicas, que funcionarán en su interior, pero indirectamente. Podemos, indirectamente, traer sobre nosotros la luz superior, la energía superior, una influencia desde arriba, que nos corrija y nos transforme.
SV: ¿Desde el estado "no hay ni una pizca de amor en mí" sentirá que hay amor?
Dr. Laitman: Sí. Además, empezará a conocer su actitud hacia el mundo y hacia la gente. Su actitud hacia todo y al final hacia el Creador, que es la fuente de sus ideas sobre el mundo. Todo lo que realmente ve en el mundo -la naturaleza: inanimada, vegetal, animal y humana- se unirá dentro de ella como la imagen del Creador. Es decir, la fuerza superior le proyecta su estado.
El Creador provoca estas sensaciones en ella. Se dice: "No hay nada más que Él". Las sensaciones que recibe son para que entienda qué es la verdadera compasión. Pero el verdadero amor no es la meta, es sólo el medio para alcanzar al Creador, Su plan.
Con todas estas influencias alcanzamos su raíz, que es el Creador mismo. ¿Por qué creó esas imágenes en nosotros? ¿por qué debemos ver la naturaleza: inanimada, vegetal, animal y humana? ¿por qué están a nuestro alrededor? ¿por qué nos afectan y nos hacen interactuar con ellas? ¿para qué?
Estas influencias sólo tienen una raíz, una fuente, una razón: la causa raíz. Y esta causa raíz quiere que la logres para que te acerques a ella. Es como una llamada del Creador para alcanzarlo. Te invita a una cita con Él.
SV: Bueno, si decide ir a esta cita, ¿qué logrará?
Dr. Laitman: Yo le enseñaré. Estoy aquí como mediador, intermediario, podría decirse.
SV: Es decir, puede enseñarle cómo ir a esta cita, cómo comportarse ¿qué logrará?
Dr. Laitman: Es mi profesión. ¿Qué buscamos cuando queremos amar, profundizar, conocer a otros? Queremos ampliar nuestra relación, expandir los sentimientos.
Empezamos a explorarnos, preguntándonos el porqué. Sentimos al otro y nos preguntamos por qué siente tal o cual cosa. Aquí es donde surge una conexión muy interesante, yo diría que un romance entre el hombre y el Creador.
Como resultado, surge el amor, el más grande, el más desinteresado y el más importante. Revela absolutamente todo. Resulta que todo en el mundo fue creado para los dos. Sólo esa es la razón de la existencia de este mundo. Pues sólo esa persona y el Creador existen.
SV: ¿Los ocho mil millones de personas pueden decir; sólo yo y el Creador existimos? ¿pueden todos decirlo?
Dr. Laitman. Sí. Esa cita con el Creador debería ser para todos. Todos deberían alcanzar ese amor de manera muy personal. Es como una computadora gigante y cada uno tiene su propio programa.
Así descubres que todo en el mundo es sólo para ti. El número infinito, todas las variaciones en todo lo que existe, son específicamente para ti.
Todo lo que ves, todo lo que sucede, lo que lees en los periódicos y lo que te cuentan. Igual que si se escribe un guión, hay que llevar al protagonista a un determinado punto de inflexión. Que se acerque, que tenga una cita y que aprenda a amar.