Una persona no puede cambiar nada para mejorar por sí mismo, pero si puede atraer la fuerza positiva de la naturaleza para equilibrar la negatividad que está en sí mismo. Si atrae la fuerza positiva, no tiene nada que temer del futuro o que reprocharse por el pasado. Este no es un enfoque fanático religioso, más bien es el más realista que hay. Hay una fuerza superior que nos maneja, y una persona es responsable de cuánto atrae la fuerza del bien a su vida. La sabiduría de la Cabalá nos enseña cómo podemos intervenir con el futuro y cambiar las cosas de una mala dirección hacia una buena. El poder de otorgar y de amar nos conecta a todos los demás y de repente vemos que el mundo entero soy yo; es mi alma.