Vivimos en una realidad que cambia tan rápido que las cosas que se enseñan en las escuelas hoy, tal vez ya no sean relevantes para cuando los niños se gradúen.
Necesitamos una educación que sea relevante en cinco, diez o veinte años y que ayude a los estudiantes a tener éxito en la vida. Debe enseñar una actitud y un enfoque correcto de la vida, cuál es nuestra posición en la sociedad y hacia los demás, a “Amar al otro como a ti mismo”. Vemos carteles de este tipo en todas partes, que promueven la frase “Ama a los demás como a ti mismo”, pero debemos sentirlo en el corazón. Ese debería ser el objetivo a largo plazo de la educación, tanto para profesores como para estudiantes, que sea el único código para una vida y un futuro de éxito.
Con la regla de hacer el bien a los demás y ellos te harán bien a ti, construiremos un mundo nuevo. Esa regla nunca será redundante ni ahora ni en veinte años, cuando la necesitemos aún más.