Un Informe de Tendencias Globales del Consejo Nacional de Inteligencia de EUA predijo la pandemia en 2017 y advierte que los próximos 20 años serán caóticos y turbulentos: el crecimiento de la población se desacelerará, habrá un envejecimiento masivo de la población y el clima cambiará; tormentas, huracanes, inundaciones y olas de calor, provocarán aumento de la migración. Las relaciones internacionales se volverán impredecibles, los lazos no se establecerán y potencialmente se romperán, sin mencionar el aumento de la hambruna.
La pandemia tendrá impacto a largo plazo. Habrá desconfianza creciente en la medicina, la ciencia, las autoridades y la política, eso resultará en protestas y disturbios.
El Consejo Nacional de Inteligencia llegó a una conclusión estética: "cada uno tiene su propia verdad". Y según el informe del Consejo Nacional de Inteligencia de EUA, no hay nada bueno reservado para nosotros, debemos preguntarnos si hay "luz al final del túnel”.
Vemos que están surgiendo muchas razones para que cambiemos. Dale a la humanidad un buen futuro y se volverá completamente salvaje. En la Unión Soviética todo el tiempo nos decían que las cosas mejorarían, que en diez años llegaríamos al comunismo.Y el capitalismo con el lema prometido: "No te preocupes, el negocio crecerá y todo será mejor". Aparentemente, la promesa de un futuro mejor no es una muy buena idea. Quienes propagaron esta ideología nos dicen: "Déjanos guiarte y todo estará bien en el futuro". Mientras tanto, sigue como estás y está contento". Pero, tener una clara esperanza y fe en que todo será mejor, no es la solución.
Si el curso de la naturaleza y nuestro curso, no están alineados, la naturaleza debe obligarnos a corregirnos, a cambiar. Es un proceso e inicialmente necesitamos ver una imagen sombría del futuro, en caso de que no logremos cambiar. Necesitamos ver una clara dependencia y conexión entre el estado interno de cada uno y el estado externo de la naturaleza. En otras palabras, si cambiamos, todo lo que nos rodea cambia. Así influye la naturaleza en nosotros, con una conexión negativa opuesta. Nos obligará a cambiar con problemas y al hacerlo, descubriremos esta dependencia.
Entenderemos que no tenemos otra salida y que la única forma de dejar esta corpórea vida podrida, es cambiar por nosotros mismos. Un ser humano es el que se esfuerza por ser como el Creador. En hebreo se expresa con la palabra "Adam" ("humano") deriva de las palabras "Domeh LeElyon" ("similar al Altísimo"). El Creador es la inmensa fuerza de unidad de la naturaleza, la fuerza que da y hace nacer todo lo que emana de ella. Necesitamos volvernos como esta fuerza. Llegar a un estado en el que tratemos todo lo que está fuera de nosotros con amor total y todo encajará en su lugar.
De hecho, debemos cambiar. Debemos alcanzar un estado de semejanza al Creador. Un día, desearemos este estado más que la vida misma. Debemos pensar no sólo en cambiar nosotros mismos, sino en cambiar al mundo entero, para que el mundo logre la cualidad de amar y otorgar. Con el nivel humano, cambiarán los niveles animal, vegetal e inanimado. Al final, absolutamente todos los niveles estarán en el grado de amor mutuo, eterno e ilimitado. En un enorme deseo, que será común en los cuatro niveles, la fuerza superior se manifestará y envolverá todo dentro de sí misma y el mundo tomará una forma única.
Se están sentando las bases de esta transformación y debemos dar forma óptima a este acto de la naturaleza y a nuestra aspiración personal, para llevar correctamente su llamado a la humanidad. Puesto que somos seres que sienten, sucederá. Se nos puede intimidar, poner de rodillas, coaccionar, así se nos puede enseñar. En este momento, la naturaleza se relaciona cada vez más con nosotros como al niño que se porta mal, nos da golpes para que despertemos al cambio que necesitamos hacer.
El informe de los expertos es muy aceptable y realista, por decirlo suavemente. La pandemia actual disminuirá y dará paso a la siguiente ola. Y también intentaremos hacerle frente, con nuestros propios esfuerzos, trataremos de hacer algo al respecto. Veremos que estas olas nos afectarán con todo tipo de sufrimiento y nos obligarán a cambiar.
Nuestro descubrimiento primero y más importante, es que el dolor será la fuente de la sabiduría. La naturaleza seguirá golpeándonos y con esos golpes, relativamente continuos, podremos comprender más hacia dónde nos guía. Estas ondas dependerán de nuestra inteligencia. Ya podemos involucrarnos en un nivel de conciencia más alto y más conectado y los que tienen esa conciencia deben transmitirla lo mejor que puedan.