El sistema social actual en el que vivimos nos ha llevado a medir al individuo de acuerdo con sus logros personales, haciéndolo cada vez más competitivo. Y es que si queremos obtener un buen estatus dentro de la sociedad tendremos que trabajar duro y constantemente. Esto se puede traducir como "cada quien tiene lo que se merece'' y la fórmula de este éxito es "echale ganas y ponte a trabajar". Todo esto es impulsado por el ego que cada vez nos separa más. Si pensamos en cómo construir una sociedad sana, tendremos que entender que todos tenemos cualidades diferentes y no importa cuánta destreza pueda tener el individuo comparado con el otro, sino más bien cuál sería la capacidad de querer trabajar en beneficio de los demás.