La Biblia es el libro de la vida. Nos dice cómo ascender por encima de nuestra actitud regular a la vida y cómo fluir en una corriente, como un río en el que una persona se conecta con el agua y fluye en ella. Todos conocemos las historias de la Biblia en un nivel u otro, pero pocos entienden su singularidad. La Biblia no es un libro que nos enseña historia o geografía y tampoco es un libro de leyes. La Biblia es el libro de la vida y tiene el poder de afectar al lector de tal modo que al leerlo cambia, se descubre a sí mismo y encuentra que todo lo que está en la Biblia está en su interior.