Es natural criticar a los demás ya que todos somos egoístas. Cada uno de nosotros quiere ser el rey y gobernar, e incluso en la escuela ya podemos ver quienes son los niños críticos y calculadores, cualidades que les acompañan en cargos políticos y en el ámbito internacional. Cuanto más crece el ego de una persona, más se siente distinto de los demás y mayor será su crítica hacia los demás.