La nueva vida proviene del poder del deseo. Cada niño produce un componente espiritual único y altera el destino de la familia. La conexión entre las fuerzas femeninas y masculinas, así como el poder superior crecen todos los días durante el embarazo. La fuerza femenina debe estar lista para aceptar a la masculina y la fuerza masculina debe tener la influencia correcta sobre la fuerza femenina para que la concepción y el embarazo tengan éxito. La sabiduría de la Cabalá aconseja que las parejas que deseen tener hijos se comprometan a un proceso de desarrollo espiritual mutuo.