La meta de la evolución humana es llegar a la pregunta, “¿Qué razón existe para vivir?” y el descubrimiento de una satisfacción eterna y perfecta. Después de mucho correr, una persona se cansa de perseguir satisfacciones transitorias y despierta un deseo de entender la fuente de la vida y el propósito de la existencia. Básicamente, todo el sufrimiento en su vida resulta en llevarle hacia la pregunta: “¿Para qué estoy viviendo?”.