El bebé sufre desde el momento en que nace. El sufrimiento es parte de la corrección de nuestra alma fragmentada. Con el fin de calmar el sufrimiento, los padres deben tener la intención correcta para atraer la Luz que Reforma y corregir el sufrimiento en el mundo. Cuando un bebé sufre, su madre siente que no tiene el control; esta es una lección de vida muy importante. Debemos recordar este sentimiento de perder el control y anhelar llenarlo con la presencia de la fuerza superior. La naturaleza nos da la oportunidad de conocer la fuerza superior que nos controla, “no hay nada más que Él”. Una buena madre es una madre equilibrada, serena que controla sus respuestas.