La naturaleza, con el coronavirus, nos muestra que somos el futuro del otro y que no tenemos más remedio que avanzar hacia una nueva conexión mutua. Hay un motor en la naturaleza que nos desarrolla constantemente hacia un estado en el que veremos a la humanidad como el personaje único e integral que queremos mejorar. Nos estamos desarrollando incorrectamente de manera egoísta y competitiva. Manchamos, contaminamos y destruimos la naturaleza. Soñemos con la vida que queremos que tengan nuestros hijos y comencemos a construirla todos, ahora.