La solución a los trastornos alimentarios es tener un entorno social positivo en el que todos aspiren a un objetivo superior. La calidez, la tranquilidad, la seguridad y el amor humanos deben valorarse más que la figura o la apariencia física. Para liberarnos de la adoración al cuerpo y de la necesidad de usar alimentos para compensar nuestras emociones, necesitamos una sociedad que nos valore de acuerdo con nuestra vida interior. Todos los problemas en la vida pueden corregirse ascendiendo a un nivel superior.