Un educador debe darle buena actitud al niño y gradualmente, atraerlo para que invierta en estudiar. El maestro que quiere ser amado por sus alumnos, debe ser honesto con ellos. Debe ser inteligente, genial y protector, de la misma manera que la madre es con sus hijos. Las calificaciones deben ser eliminadas. Valdría la pena crear en los niños el sentimiento de que son un equipo, que juegan juegos que requiere colaboración. El niño debe sentir que su éxito depende de la conexión con los demás y de la complementación mutua, más que del ego. En un juego integral de fútbol, por ejemplo, el equipo anotará un punto debido a su cooperación y armonía en lugar de patear una pelota a través de los postes. El educador debe hacer que los estudiantes sientan que la vida real se encuentra en la conexión mutua.