La crisis de confianza entre las instituciones nacionales y los ciudadanos sólo será resuelta con un programa nuevo y general de educación social. La epidemia del coronavirus no hace sentir que vivimos en un mundo global y si no aprendemos a ser considerados con los otros, todos moriremos. El estado no tiene ninguna obligación de ayudar a los dueños de negocios, pero vale la pena asegurar que cada ciudadano tenga un ingreso básico. Cada persona y el estado necesitan conectarse a través del poder del amor y volverse un solo cuerpo.