Lección sobre el tema: Día conmemorativo de los soldados caídos y Día de la independencia de Israel
David Ben Gurión. Discurso ante la guardia juvenil del partido Mapai)
El destino del pueblo judío es distinto al de cualquier otro pueblo, no solo porque el pueblo judío salió del exilio, sino también por haber regresado a su tierra. Era un pequeño pueblo con un gran espíritu, con excelencia, que creyó en su destino pionero en el mundo, en la humanidad –un destino promovido por los profetas de Israel. Este pueblo trajo al mundo verdad y grandes demandas morales, eternidad. Este pueblo predijo la unión del Creador y la creación, el valor del hombre creado a semejanza de Dios, la justicia social, la paz mundial, la ley “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Este pueblo visualizó por primera vez la visión del final de los días, la visión de una nueva sociedad humana.
2) Rambam (Maimonides), La mano de fuerza – Leyes de idolatría, cap. 1, 7-16
Abraham tenía cuarenta años cuando conoció a su
Creador y comenzó a clamar a voces a todo el pueblo y a anunciarles que existe
un solo Dios para todo el mundo y es digno servir solo a Él. Iba reuniendo al
pueblo de ciudad en ciudad y de reinado en reinado, hasta que llegó a Canaán y
clamó, como se ha dicho: “Y clamó allí – en nombre del Creador, al mundo”. Dado que la gente se congregaba a su alrededor y preguntaban por sus palabras, él anunciaba a cada uno según su razonamiento hasta ser llevado al camino de la verdad, hasta que reunió miles de personas que se convirtieron en la casa de Abraham, e implantó en sus corazones este gran principio y compuso libros en base al mismo, y lo enseñó a su hijo Isaac, y así Isaac se sentó a enseñar y a convertir; y lo enseñó a su hijo Yaakov y le encomendó enseñar, y así Yaakov se sentó a enseñar y a convertir a sus acompañantes; y enseñó Yaacov a todos sus hijos… este principio iba creciendo entre los hijos de Jacob y sus acompañantes, y se formó una nación que conoce a Dios.
3) (Majshavot Jarutz, ítem 19)
El amor de Israel está arraigado en todo espíritu de Israel, legado del patriarca Abraham que es la raíz del judaísmo, como se ha dicho (Bereshit Rabá, 24:7): “ama a tu prójimo como a ti mismo”.
4) Likutei Halajot, Halachot Arev
Lo principal en la raíz de la Arvut (garantía mutua) es atraído del estado de recepción de la Torá, donde todo Israel eran garantes uno del otro. Y esto es debido a que en la raíz, las almas de Israel se consideran todas como una, por que provienen del origen de la unión.
5.
Baal
HaSulam,
carta
60
Esta
era
la
condición
previa
a
la
recepción
de
la
Torá.
No
obstante,
más
tarde,
de
momento
que
se
construyó
el
becerro,
el
paquete
se
desbarató
porque
se
sucedieron
guerras
y
los
Levitas
mataron
en
nombre
de
Dios
tres
mil
personas
y
luego
vinieron
las
quejas
sobre
Moisés
y
Aarón
y
los
espías,
y
por
supuesto
que
todo
esto
no
contribuyó
al
amor
y
la
unión
–
y
después
de
llegados
a
la
Tierra
de
Israel
tampoco
hubo
paz,
por
lo
que
no
había
siquiera
lugar
para
querer
que
alguien
cumpliese
esta
Mitzvá
principal.
Sin
embargo,
a
fin
de
que
no
se
olvide
la
Torá
en
Israel,
comenzaron
a
dedicarse
al
resto
de
las
Mitzvot,
a
pesar
de
que
dejaron
de
lado
lo
principal,
porque
no
tenían
otra
alternativa.
A
esto
apuntaron
los
antiguos
sabios,
al
cuestionar
sobre
la
destrucción
del
segundo
templo,
que
no
había
allí
idolatría
y
eran
competentes
en
la
Torá,
entonces,
¿cuál
es
la
razón
de
la
destrucción?
Dijeron:
por
odio
vano.
Es
posible
que
se
refería
a
que
no
pudieron
dedicarse
principalmente
al
fundamento
de
la
Torá
que
es
“ama
a
tu
prójimo
como
a
ti
mismo
6. Baal Hasulam. Shamati 199. A todo hombre de Israel
Todo hombre de Israel posee un punto interno en el corazón que se conside simple fe, que proviene de herencia de nuestros padres, que estuvieron en el Monte Sinaí. Sin embargo, está cubierto por muchas Klipot (cáscaras) que representan todo tipo de vestiduras de Lo Lishmá (no en nombre de la Torá); y estas cáscaras deben ser removidas. De este modo, su base se considerará únicamente en estado de fe, sin asistencia alguna ni ayuda externa.
7. Rabash. Artículo No 18 (1984). "Y sucederá cuando vengas a la tierra que el Señor tu Dios te da .
Israel, que significa Yashar-El (directamente al Creador), que significa que todo lo que piensa es que llegará todo al Creador, y no se lo tiene en cuenta porque no piensa en sí mismo en absoluto. Más bien, todos sus pensamientos son solo para el Creador. Esto se llama la "tierra de Israel", lo que significa que tiene un deseo directo al Creador. Es decir, no tiene deseos de amor propio, sino de amar al prójimo, es decir que este disfrute de la vida; no tiene ninguna pasión. Y todas sus pasiones son tener los medios para otorgarle al Creador, y todo lo que nutre a su cuerpo es solo para tener la fuerza para trabajar con el fin de otorgar.
8. Baal Hasulam. Períodico HaUmá
Una condición indispensable para toda nación es estar unida debidamente en su interior, que todos sus individuos estén unidos entre sí por amor instintivamente. Y no solo que cada individuo sienta la felicidad en la felicidad de la nación y su deterioro en el deterioro de la nación, sino que también esté dispuesto a entregar toda su entidad por el bien de la nación en caso necesario. De no ser así, su derecho de existir como nación en el mundo, estará perdida de antemano.
9. Baal HaSulam, Periodico “HaUmá” (La Nación)
El amor nacional es la base de toda nación, así como el egoísmo es la base de toda criatura que existe por sí misma - que sin este no podría existir en el mundo. Del mismo modo, el amor nacional en los individuos de una nación es la base de la esencia de cada nación. Esta es la única razón por la cual su existencia permanece o se anula. Por lo tanto, debe haber una preocupación primordial en el renacimiento de la nación, porque este amor no se encuentra ahora entre nosotros, ya que lo hemos perdido durante nuestra errancia entre las naciones durante los últimos dos milenios.
10) Baal HaSulam, Períodico “HaUmá” (La nación)
Da vergüenza pensar que una de las virtudes más preciadas que hemos perdido durante nuestra diáspora, y la más importante de todas es haber perdido el conocimiento de la nacionalidad, esto es – aquel sentimiento natural que conecta y sostiene toda nación. Pues los hilos del amor que conectan la nación, que es algo tan natural y primitivo en todas las naciones, se han atrofiado y desconectado de nuestros corazones y se han ido. Lo peor de todo es que incluso lo poco que ha quedado en nosotros del amor nacional, no está impreso en nosotros de forma positiva, como es lo común en todas las naciones, sino existe en nuestro interior de forma negativa: es el sufrimiento común, que cada uno de nosotros sufre como miembro de la nación, lo cual nos ha inculcado el conocimiento y el acercamiento nacional, como entre hermanos de penas. Este es un factor exterior, y mientras este factor exterior se conecta y se funde con el conocimiento nacional natural que hay en nosotros, sale y brilla de esta mezcla una especie de amor nacional de extraña índole, antinatural e incomprensible. Lo principal es que no está capacitada para su función: la medida de calidez que hay en ella basta solo para un entusiasmo breve, pero sin fuerza ni potencia que permita reproducir y construirnos en base a ella como una nación que se sostiene por sus propios medios. Una unión que se mantiene solamente a causa de un factor exterior, no es una unión nacional en absoluto. Con esto nos asemejamos a un montón de nueces que están unidas en una sola unidad por fuera, mediante un saco que las cubre y las junta, que en este caso, la unión no las convierte en un cuerpo unificado, y cualquier pequeño movimiento hecho por el saco, produce tumulto y separación entre ellas, que una y otra vez experimentan uniones parciales. La desventaja aquí es que hace falta la unión natural interna. Y cualquier potencial de unirlas es solo por causa de casos externos. En relación a nuestra cuestión – se trata de algo que parte el corazón de dolor.
Es que en realidad, la llama nacional aún se encuentra en nosotros en toda su plenitud, solo que se ha atenuado dentro de nosotros y ya no está activa en nuestro interior. Además, ha sido dañada grandemente por la mezcla recibida de afuera, como se ha dicho. Pero esto ya no nos enriquece más. Y la realidad, es muy amarga.
11) (Baal HaSulam, “HaUmá” (La nación)
En definitiva, hay aquí apenas una congregación de extraños, hijos de culturas de setenta naciones, que cada uno construye para sí un escenario a su gusto y voluntad. Y no hay nada fundamental y natural que reúna a todos internamente en una sola masa.
13) David Ben Gurion, “La revolución del espíritu”
“Ama a tu prójimo como a ti mismo” – es el mandato superior del judaísmo. En estas tres palabras se consolidó la eterna Torá humana del judaísmo, y toda la literatura moral en el mundo no ha podido decir más. El estado de Israel será digno de su nombre solo si su gobierno social y económico, político y legal se basa sobre estas tres eternas palabras.