Congreso internacional de Cabalá, 25-26.9.2021 "Entrar en la concepción- Revelar un nuevo mundo"

Lección 3: Ibur [concepción] - (Actualizado)

1. RABASH, Artículo No. 26 (1990), "¿Qué es," No hay nadie tan santo como el Señor, porque no hay nadie fuera de ti", en el trabajo?"

Debemos interpretar Ubar (embrión) de la palabra Over [pasa], que es el primer estado, cuando pasa de usar las vasijas de recepción al grado de Kedushá, donde usa solo Kelim que pueden dirigir con el fin de otorgar. De lo contrario, los Kelim no se utilizan.

De ello se deduce que Ibur es el más importante. Como en la corporeidad, cuando una mujer concibe, es seguro que también dará a luz. Por lo tanto, toda la preocupación es que la mujer conciba. Después, la mujer también suele dar a luz.

2. Rabash, Si una mujer insemina, Artículo N° 22, 1986

Querer salir del amor propio y comenzar el trabajo de otorgamiento es similar a dejar todos los estados en los que vivió, dejarlo todo y entrar en un área donde nunca ha estado. Por esta razón, debe pasar por la concepción y los meses de embarazo hasta que tenga la capacidad de adquirir nuevas cualidades que son ajenas al espíritu que recibió desde su nacimiento hasta ahora.

3. Rabash. Art. 38 (1990) Qué es el vaso de la bendición que tiene que estar lleno, en el trabajo.

Dijeron los sabios, “el embrión es el muslo de su madre, come lo que come su madre”, y no tiene autoridad propia para formular preguntas, sino que no es nombrado y esto se llama que es mudo, que no tiene boca para hacer preguntas. Eso es cuando el hombre puede ir con los ojos cerrados, por encima de la razón, y creer en la fe en los sabios, e ir hasta el final. Eso se llama Ibur, que no tiene boca.

4. Rabash, Art. 31 (1986), El asunto de la Yeniká y el Ibur

Cuando uno puede anularse por un corto período y durante ese período dice – yo quiero ahora anularme ante la Kedushá – es decir, no pensar ahora en el amor propio, sino quiere ahora complacer al Creador.

Y cree por encima de la razón [...] que el Creador escucha el rezo de toda boca y ante Él son iguales pequeños y grandes, y así como puede salvar al más grande de todos, de ese modo puede ayudar al más pequeño de todos. Esto se llama estado de “Ibur” (concepción), o sea, que pasa de su propio estado a la autoridad del Creador.

5. Rabash. Art. 38 (1990), Qué es que el vaso de la bendición tiene que estar lleno, en el trabajo

“nivel de Maljut, que es la pequeñez más restringida posible, llamada Ibur, que proviene de “Evrá y Dinin” (enojo y juicios) que el texto dice “y Dios se concibió en mi por el bien de ustedes”, que debe interpretarse el asunto del enojo y los Dinin. Debido a que uno tiene que ir con los ojos cerrados por encima de la razón, el cuerpo se opone a dicho trabajo, [...] pues es un trabajo difícil estar todo el tiempo sobreponiéndose para anularse al Superior y que el Superior haga de uno lo que el Superior desee. Esto se llama “Ibur”, que es la pequeñez más restringida posible.

6. Rabash Acerca de Yeniká e Ibur Artículo N° 31, 1986

Ibur significa que el hombre aparta de sí mismo, por un cierto período de tiempo, a su propia esencia y dice: «Ahora no quiero pensar en mi propio beneficio y tampoco quiero usar mi intelecto [... ]sino que creo por encima de la razón, creer en la fe de los sabios, creyendo que hay un supervisor que observa a todos y cada uno en el mundo en Providencia privada”».

7. Rabash ¿Qué es «No hay nadie tan santo como el Señor, porque no hay nadie además de Ti», en el Trabajo? Artículo N° 26, 1990

Lo que nos resulta más difícil en el trabajo es entrar en el Ubar (embrión), lo que significa que el deseo de recibir recibirá en su interior un deseo diferente llamado "deseo de otorgar". Cuando una persona es recompensada con el estado de Ubar, lo que significa que dentro del deseo de recibir entra el deseo de otorgar, esto se considera que el Creador forma una forma dentro de una forma.[...] Según lo que interpretamos, esto es una gran novedad, un verdadero milagro, ya que está en contra de la naturaleza, porque sólo el Creador puede cambiar la naturaleza, y está fuera de las manos del hombre.

8. Rabash, Carta 18

Cuando se escucha la voz del Creador que habla al corazón, [...] precisamente la voz de la Kedushá (Santidad), es decir, el deseo de otorgar, y de por si no volverá a la insensatez, es decir no pecara más, porque todos los deseos de recibir quedaron rendidos bajo el deseo de otorgar.

Entonces se revela en el corazón todo el bien placentero, ya que entonces hay lugar dentro del corazón para que se deposite allí la Shejiná (Divinidad),[...] Esto, precisamente, es cuando uno escucha la voz del Creador, entonces todo el cuerpo se rinde y se esclaviza a la Kedushá.