1. Rabash Y sucederá que vendrás a la Tierra, que el Señor tu Dios te ha dado Artículo N° 18, 1984
el hombre debe luchar consigo mismo para subyugar su corazón, ya que ese es el lugar de la vestidura de esos deseos y de expulsar el dominio del deseo de recibir, y darle todo el dominio al deseo de otorgarle al Creador.
Cuando la persona comienza la labor sagrada, que es la de dirigir todo su trabajo que sea para el Creador, es cuando comienza la guerra entre esos dos deseos, y el hombre, mediante un gran esfuerzo, es recompensado con sobreponerse, y vencer la guerra. Así penetra en su corazón el dominio del deseo de otorgar al Creador.
2. RABASH, Notas variadas. Artículo nº 926, "Ven al Faraón"
El hombre no debe pensar que puede subyugar a su mala inclinación por sí mismo. Más bien, como está escrito, "La inclinación del hombre lo vence cada día. Si no fuera por la ayuda del Creador, no la vencería". Por lo tanto, uno no debe decir que no puede vencer su maldad, pues debe creer que el Creador le ayudará.
3. RABASH, Artículo No. 696, "Tu Fuerza a la Torá"
Si uno quiere tener éxito en la Torá, debe ver que el deseo de dedicarse a la Torá es más fuerte que el resto de los deseos en él, y entonces se rendirán ante él, porque el fuerte tiene el poder de someter al débil. Por lo tanto, el deseo fuerte subyuga el deseo de ociosidad, de honor y el resto de los deseos.
4. Rabash, Art. 282. Ten cuidado con una Mitzvá leve como con una severa - 2
Toda la oscuridad que sentimos en la espiritualidad se extiende desde el mal que hay en nosotros, que es recibir con el fin de recibir. Nuestros sabios dijeron al respecto: "He creado la inclinación al mal; he creado la Torá como una condimento" (Kidushin 30b), lo que significa que a través de la Torá obtenemos el poder de someter al receptor en nosotros para que pueda trabajar con el fin de otorgar.
En otras palabras, todo lo que queremos recibir de la Torá y las Mitzvot es el poder de subyugar al mal. Esta es la única recompensa que esperamos recibir de la Torá y las Mitzvot, ya que una vez que obtengamos la fuerza de otorgar, podremos obtener todo el deleite y el placer que el Creador ha preparado para nosotros.
5. Rabash, Carta Nº 13
Todo nuestro trabajo es invertir la recepción que sea con el fin de otorgar. Esto va en contra de nuestra naturaleza y nuestro deseo. Sin embargo, se nos dio el remedio de la Torá y las Mitzvot (preceptos), mediante las cuales obtenemos el poder y la fuerza para someter nuestro cuerpo, de modo que todas nuestras intenciones sean para el Creador. Este es el asunto de dedicarse a la Torá a través de la Luz que hay en ella, así como participar en obras de caridad, que es el amor al prójimo. Por medio de ambos, podemos salir de la condición de la recepción y ser merecedores de la condición de otorgamiento.
6. Rabash, Art. 128. Eleven al Creador, nuestro Dios
“Eleven a nuestro Dios e inclínense ante el monte de Su santidad, porque el Creador, nuestro Dios es sagrado”.
“Eleven”, significa que si uno quiere conocer la excelsitud y la grandeza del Creador, nuestro Dios, se puede lograr solo mediante la Dvekut (adhesión) y la equivalencia de forma. Entonces, ¿qué es la equivalencia de forma y cómo llegamos a la equivalencia de forma?
“Inclínense ante el monte de Su santidad” –el asunto de la inclinación es rendición, o sea, que uno inclina su razón y dice: lo que la razón entiende o no entiende, yo lo anulo y lo venzo. Lo venzo al grado de “la montaña de Su santidad”. “Monte” (Har) significa reflexiones (Hirhurim), o sea, pensamientos. “Su santidad”, significa que es santificado y apartado, es decir que se aparta del deseo de recibir. “Inclínense” es someter al cuerpo que, aunque no esté de acuerdo, acepte recibir solo pensamientos de santidad. Y esto es: “Inclínense ante el monte de Su santidad”.
Y, ¿por qué tiene que rendirse ante los pensamientos de santidad?, o sea, retirarse de la recepción con el fin de recibir – “el Creador, nuestro Dios es sagrado”, que el Creador solo quiere otorgar. Por eso tiene que estar en equivalencia de forma como el Creador .
7. RABASH, Artículo No. 696, "Tu Fuerza para la Torá"
Cuando uno quiere ir a alguna parte, pero hay personas que interfieren en su andar por el camino que quiere ir, y cada una tira de él hacia el lugar que quiere, si es arrastrado, no tiene la fuerza para someterlos, y entonces es arrastrado lejos del lugar donde quiere ir hacia el lugar que quiere el más fuerte entre ellos, ya que él somete a todos los demás porque es más poderoso.
Lo mismo ocurre con la fuerza emocional. El hombre se compone de muchos deseos, y cada uno de los deseos quiere someter a los otros deseos y atraer al cuerpo para que vaya a su lado.
8. Rabash, Artículo 30 (1988), “Qué pedir en la Asamblea de Amigos”
Cuando su razón le muestra el verdadero rostro de su amigo, que lo odia. ¿Qué puede decirle al cuerpo acerca de eso? ¿Por qué debería someterse ante su amigo? La respuesta es que desea lograr Dvekut [adhesión] con el Creador, llamada "equivalencia de forma", es decir, no pensar en su propio beneficio. Por lo tanto, ¿qué es eso de rendirse, lo cual es algo dificil de realizar? La razón de esto es que debe anular su propio valor, y toda la vida que desea vivir debe ser sólo considerando su capacidad de trabajar para beneficio ajeno, comenzando con el amor al prójimo, entre uno mismo y su semejante, hasta el amor al Creador. Entonces, por el contrario, aquí hay lugar para decir que toda la acción que hizo no tiene ningún toque propio, pues la mente exige que los amigos tienen que amarlo, y uno se sobrepone a su opinión, y va por encima de la razón.
9. Rabash, Artículo 24 (1991), ¿Qué Significa que Uno Debe Tener un Hijo y una Hija en el Trabajo?
El trabajo por encima de la razón debe ser la rendición incondicional. Es decir, uno debería asumir el yugo del reino de los cielos por encima de la razón. Una persona debe decir: “Quiero ser un siervo del Creador, aunque no tengo idea sobre el trabajo y no siento sabor en el trabajo. Sin embargo, estoy dispuesto a trabajar con todas mis fuerzas como si tuviera logros, sensaciones y sabor en el trabajo, y estoy dispuesto a trabajar incondicionalmente”. En ese momento, una persona puede avanzar, y entonces no hay lugar para que caiga de su estado, ya que se compromete a trabajar incluso cuando está colocado justo en la tierra, ya que es imposible estar más bajo que la tierra.
10. Rabash, ¿Qué es “Una rosa entre las espinas” en el Trabajo? Artículo N° 22, 1991
Uno debería creer que el hecho de haber sido recompensado con la fe en el Creador proviene del Creador. Con esto, es recompensado con la voz del Creador que somete a los enemigos, lo que significa que el deseo de recibir se rinde y en su lugar viene el deseo de otorgar, y ahora quiere trabajar por el Creador. Esto proviene de la voz del Creador, como está escrito: «La voz del Creador es poderosa» (Salmos 29: 4). Debemos interpretar que la voz del Creador le da poder al hombre para someter a los enemigos.