En el camino del desarrollo espiritual, la humanidad pasa por tres estados: el descenso desde el mundo del infinito hasta nuestro mundo, la existencia en nuestro mundo y el ascenso desde nuestro mundo de regreso al estado de perfección, que debemos comprender conscientemente. El final del siglo XX estuvo marcado por el comienzo de la tercera etapa: el despertar espiritual de la humanidad. Comenzamos a darnos cuenta de que nos sentimos mal e insatisfechos en el marco de nuestra existencia habitual, porque termina "la noche de la novia", un período de oscuridad, ocultación y comienza el amanecer, la comprensión de que hay algo más elevado que una existencia vacía y trivial. La novia es toda la creación, que debe corregirse, elevarse, volverse digna de su novio, el Creador y unirse a Él. Los amigos de la novia son personas que intentan corregir nuestra naturaleza egoísta, trabajando en nosotros mismos y ayudando a los demás para elevar la creación a las cualidades de amor y otorgamiento. El estudio de la Cabalá agudiza nuestros sentidos: nos sentimos expulsados del mundo espiritual, que estamos por debajo de él y deseamos elevarnos hacia él. Por lo tanto, la noche, el exilio, es una etapa necesaria, durante la cual comenzamos a comprender el significado de todos los estados por los que hemos pasado. Estos estados nos permiten preparar nuestro deseo común, el kli vacío, para recibir toda la energía, información, fuerza de amor y perfección que existen en la creación. A este estado se le llama adhesión con el Creador o unión nupcial.