Hoy escuchamos que muchos desean volver a la vida que llevaban antes, salir de la cuarentena, poner en marcha de nuevo la “máquina de producción” y ponerse a trabajar. Pero, ¿hemos aprendido lo suficiente sobre la lección que nos está dando el coronavirus? ¿Qué podemos aprender de esta lección? La situación en la que nos encontrábamos antes de la pandemia nos empujaba inevitablemente hacia una guerra mundial y catástrofes ecológicas. ¿Queremos tener tales perspectivas? Una carrera sin sentido por el beneficio personal, vuelos interminables de un país a otro, niños sin educación: esto es lo que teníamos hasta el día de hoy. Una humanidad infeliz y confundida que se esfuerza solo por cerrar los ojos a los valores fundamentales de la vida y recibir al menos un pequeño pero esquivo placer en forma de dinero, cosas materiales y viajes. De todos modos “pan y circo”: nada ha cambiado desde la antigüedad. Debemos entender que la vida anterior no es a lo que debemos aspirar. Intentemos cambiar para que la vida en nuestra hogar común sea cómoda para todos.