Lección sobre el tema "El trabajo espiritual de la mujer". Preguntas y respuestas

Lección sobre el tema "El trabajo espiritual de la mujer". Preguntas y respuestas

6 יוני 2010
En el alma común originalmente creada, la parte masculina representa la pantalla, la cualidad de otorgar y la parte femenina es el Kli, la cualidad de recibir. La mujer es el deseo y por lo tanto el principio femenino en nuestro mundo, es fundamental. La mujer está más cerca de la naturaleza, comete menos errores y tiene necesidades naturales y reales. La ruptura de la pantalla en el mundo del Infinito llevó al hecho de que la cualidad de otorgamiento se volvió inversa y se convirtió en el deseo de recibir, lo opuesto a la naturaleza masculina. Por tanto, el egoísmo masculino es incontrolable, alejado de la realidad, cargado de orgullo y ansias de poder. Todas las acciones de los hombres en el mundo, determinadas por la oposición de su egoísmo al estado espiritual anterior, generan muchos problemas. Los hombres, según la naturaleza de la pantalla, representan la parte activa que suprime la parte femenina. Esto proviene de la raíz espiritual, donde, bajo la presión correcta de la pantalla sobre el Kli, las partes masculina y femenina logran alcanzar la perfección, la armonía y la fusión con el Creador. Aunque esta interacción adecuada desapareció después de la ruptura, el papel protagónico de los hombres en el mundo se mantuvo. Como resultado, sus acciones no corregidas han llevado a la humanidad a un callejón sin salida. Para salir de esta situación, debemos comprender nuestra naturaleza original y el mecanismo de la interacción espiritual correcta entre hombres y mujeres. El propósito de una mujer es despertar en un hombre el deseo por el Creador. A través de sus pensamientos debe generar en el hombre el deseo de trabajar con la luz, adquiriendo la cualidad de otorgamiento y restaurando la pantalla rota. El hombre que siente el deseo de una mujer transmite su petición al Creador, recibe la luz y cumple su deseo. Así como una esposa espera de su marido éxito en el trabajo y prosperidad en la familia, así en el trabajo espiritual una mujer espera y exige del hombre que sus necesidades espirituales sean satisfechas. Las demandas internas de las mujeres, su apoyo y control organizan adecuadamente a los hombres. Esta interacción entre el deseo masculino y femenino en cada uno de nosotros y entre las partes masculina y femenina del alma común, nos da una enorme fuerza y energía para lograr nuestro objetivo común: la revelación del Mundo Superior.