Una persona percibe un fenómeno únicamente a partir de su estado opuesto. Por ejemplo, no podemos ver la luz si no existe algo que la refleje. No podemos ver en la oscuridad total sin que haya alguna fuente de luz. Cuantas más propiedades, sensaciones y conocimientos opuestos combine una persona en sí misma, más desarrollada estará. En la Cabalá se manifiesta en el crecimiento del egoísmo, lo opuesto a la propiedad de otorgamiento del Creador. Cuanto más egoísmo tiene una persona, más quiere absorber a todos y a todo, más alto se eleva en los escalones espirituales, añadiendo a este egoísmo creciente la intención correcta: por el bien de otorgar.