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12 de jul. de 2021
Por qué Israel es su propio enemigo número uno.

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OL: Nueve de Av, "Leyenda de la destrucción". Vi cortos de una nueva película con 1,500 pinturas que cuentan la historia de la destrucción del Segundo Templo. Verlo me llenó de miedo y tremenda frustración: como si hubiera una historia de odio infundado que se repite en esta nación y de la que no podemos deshacernos. Todos pueden decirle que nuestro enemigo número uno, somos nosotros mismos. Nuestras relaciones en ruinas son el mayor peligro, más que Irán, más que Hamas, más que todo y no podemos detener el deterioro, ¿qué ocurre? ¿por qué no podemos? DL: En primer lugar, no tenemos a Moisés, nuestro patriarca. OL: Cuando lo piensas bien, su vida tampoco fue dulce. DL: Lo que tenía, lo tenía. Le dijo a la nación que fuera buena y en su presencia, la nación siguió debidamente las correcciones. OL: Entonces, ¿es problema de liderazgo? DL: En primer lugar, el problema es que no queremos un líder que nos diga que tenemos que ser buenos, que tenemos que estar más cerca unos de otros. Por eso no tenemos a ese líder. OL: Mire, doctor Laitman, sin andarse con rodeos, cualquier líder que llegue al poder en su toma de posesión, lo primero de lo que habla es que tenemos que unir a la nación, que nuestra separación es el mayor peligro. Todos repiten los mismos mantras, ¿por qué no lo hacemos en la práctica? DL: Tiene que convertirse en ley, las leyes de la nación. OL: Eso es hermoso. ¿Cuál es la primera ley? DL: Buena actitud de unos hacia otros. Aprende a hacerlo. Tiene que estar en la televisión, tiene que estar en otras redes, en los periódicos, en todas partes. En todas partes te enterarás de nuestro compromiso con la conexión. OL: ¿Y qué dice esta ley? DL: Dice que tengo que intentar, tanto como pueda, acercarme a los demás y entenderlos, ayudarlos y darle ejemplo, los demás tienen que hacer lo mismo conmigo. OL: Es cuestión de actitud. DL: Sí y tenemos esa obligación por ley. OL: ¿Cómo pueden obligarme a relacionarme bien con los demás? DL: ¿Qué les dices a tus hijos? OL: Trátense amablemente. DL: ¿Cómo puedes decirles eso? OL: Así me gustaría que fueran las cosas. DL: Ah, bien. Entonces, ¿qué vas a hacer para que sea así? OL: Puedo hablar con ellos al respecto, puedo darles ejemplos, puedo explicarles por qué es importante. DL: Por favor, has lo mismo en la nación. OL: Así que, no se trata sólo de aprobar una ley e irse a dormir. DL: ¿Qué quieres decir con aprobar una ley? Todos quieren hacerlo, pero nadie lo hace. Y todos tienen que hacerlo, pero nadie puede prometerlo. Es necesario inculcar gradualmente esta ley en las masas. OL: Mire, el ejemplo de la familia es bueno porque muestra el problema. En la familia, estamos mi esposa y yo. Nosotros, los padres, vemos a los niños desde arriba y como los amamos a todos, queremos que se traten bien. Obviamente, sería bueno para ellos y entendemos que tenemos que hacerlos avanzar. Es una sola unidad y mi amor y mi preocupación los abarcan a todos. En la nación, hay separaciones, posiciones, denominaciones, cada uno quiere comerse la cabeza del otro. No tenemos una especie de responsabilidad parental, algún factor que ame y abrace a todos y los lleve a conectarse, ¿cómo puede suceder? DL: Pasará gradualmente a través de una serie de leyes y costumbres. OL: Entonces, ¿cuál será ese valor con el que tendremos que purificarnos? DL: Hasta que lleguemos a amar a otro como a nosotros mismos. Tenemos que entender que no tenemos otra opción. Esa es la ley suprema de la naturaleza. Así tenemos que aceptarla. No tiene nada que ver con religión ni con nada más. Es simplemente la ley de la naturaleza. OL: Habla de costumbres. Eso es hermoso. Dijo leyes y costumbres ¿qué costumbre nos daría? Algo que nos pueda guiar en la dirección de una buena actitud hacia los demás. DL: Que lo que les muestro a los demás, si no cumple con esta ley, si no va en esa dirección, el público me condena por hacerlo. OL: ¿Y qué van a elogiar? DL: Lo contrario. Aquellos que intentan lo más que pueden ser ejemplo ellos mismos. OL: ¿Y si es difícil para la gente? DL: Difícil está bien. Junto con las dificultades, respetaremos a esas personas, no porque puedan guardar la ley, sino porque lo intentan.