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23 de may. de 2013
Nueva Vida 187 - Eclesiastes

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El Rey Salomón, el más sabio de los hombres, descubrió la fórmula de la felicidad eterna en las leyes de la naturaleza, que es “ama a tu prójimo como a ti mismo”. En Eclesiastés, se concluye que la felicidad no puede encontrarse en el trabajo, la creatividad, la familia, la sabiduría o el conocimiento. Hoy estamos descubriendo que todo, incluyendo el materialismo, es vanidad y estamos cansados de la búsqueda interminable del placer. Sólo a través de otorgar constantemente al otro, sentiremos la infinita renovación de la felicidad y podremos tocar la eternidad.